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Clembuterol un reto para México

Clembuterol

Colaboración Especial: Alejandro Velasco Said

Se ha hablado mucho y tal vez no lo suficiente, sobre clembuterol; incluso en algunos ambientes ha tenido una connotación de escándalo internacional, principalmente en el ámbito deportivo. Quizá el mas reciente fue el caso de nuestro campeón mexicano de box Saúl Álvarez “El Canelo”.

Pero no podemos continuar sin antes definir que es el clembuterol y su presencia en nuestras vidas.

El clembuterol es una sustancia que se considera como un anabólico (existen muchos más), estos productos se utilizan comúnmente en forma clandestina para ganar rápidamente masa muscular y fuerza “extra”, son bien conocidos en los gimnasios, pero no solo ahí, también en la industria de producción de carne, especialmente en el ganado vacuno, de ahí el uso no autorizado en algunas ganaderías con la finalidad de ahorrar costos y aumentar las ganancias.

Es de subrayar que en México todos los medicamentos, sustancias o compuesto químico o biológico que se utilicen en la industria de producción animal deben estar regulados y vigilados por diversas entidades gubernamentales entre las que sobresalen la Secretaría de Salud y la SAGARPA (Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación) y por el lado internacional la OMS (Organización Mundial de la Salud), la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), independientemente de las regulaciones propias de cada país.

 

En México el uso de esta sustancia está prohibido desde el año 2002, ya que se reconoce que puede causar problemas de salud, especialmente en personas con males cardíacos.

Entonces, ¿de dónde viene esta situación de la presencia de clembuterol en nuestros alimentos?

La respuesta parece sencilla, es el resultado de una vigilancia deficiente y falta de ética en productores de carne especialmente en el ganado vacuno, ya que optan por el uso de esta sustancia aún sabiendo que no se destruye en los procesos de cocción.

Paradójicamente la voz de alarma más importante no provino de autoridades sanitarias y prácticamente de ninguna entidad oficial, sino más bien de organismos internacionales que regulan las actividades deportivas, al detectar en diferentes partes del mundo, incluyendo a México, deportistas “dopados” con clembuterol. Llegando al punto de la descalificación o retiro de reconocimientos o premios y medallas, esto es un verdadero escándalo internacional.

Todo lo anterior no pasaría de ser un asunto de rendimiento deportivo “extra” ilegal, de no ser porque el consumo de clembuterol puede tener consecuencias de salud importantes para las personas, debido a que provocan uno o todos los signos y síntomas que a continuación menciono:

Náuseas, vómitos, calambres, sudoración, taquicardia (arritmia cardiaca), hipertensión, fiebre, insomnio, muerte celular, mareos, visión borrosa, dolor de cabeza, nerviosismo, atrofia cardiaca e incluso alteraciones de la función de los ovarios. Todo un desastre orgánico difícil de diagnosticar y tratar. A ciencia cierta los gobiernos no cuentan con información que lleve a conocer si ha habido fallecimientos por estas razones.

Para colmo existe una tendencia mundial donde las personas obtienen cuerpos esculturales o delgados sin mucho esfuerzo y debido a las lagunas legales que existen a nivel internacional, existe la venta de productos que contienen clembuterol, lo que propicia este tipo de físico corporal a los consumidores, que muchas veces desconocen o no les importa; generalmente porque no conocen a detalle los efectos que provoca la sustancia con tal de cumplir con una exigencia social de grupo.

Y ¿por qué resulta todo un reto para la salud pública?

Si nos avenimos a que la salud pública es un esfuerzo de la sociedad para contar con niveles de bienestar físico aceptables e idóneos para una vida plena, resultado de una educación y formación consciente de este tipo de elementos que fácilmente pueden irrumpir en nuestras vidas, alterándolas quizá hasta en forma irreversible. Entonces tendríamos una gran responsabilidad que tomar donde los ciudadanos exigen sus derechos, los productores de ganado actuando con ética y responsabilidad y los gobiernos mediante programas de educación para la salud y vigilancia, actúan en consecuencia, exigiéndose unos a otros el cumplimiento cabal de las responsabilidades que a cada quién tiene, sin cortapisas y sin pretexto alguno, mejoraríamos exponencialmente la calidad de vida de los animales y la alimentación en las personas.

Utópico si, imposible no, hay que cambiar los esquemas de pensamiento (paradigmas) que nos rigen como sociedad y actuar como ciudadanos conscientes con derechos y responsabilidades.

CREDENCIALES

Dr. Alejando Velasco Said

Médico Veterinario Zootecnista, Diplomado en Seguridad Industrial, Protección Civil y Salud Laboral. Gerente en Control de Zoonosis por la Organización Panamericana de la Salud.